En numerosas ocasiones, los medios de comunicación nos revelan casos como el de un vecino de Cádiz que ha ingresado en la cárcel por robar, en 1999, un Belén valorado en 4.651 €. Fue condenado por ello en 2004 a dos años de prisión, sentencia que es ahora cuando se ha ejecutado.
Todos sabemos de la lentitud de la Justicia, ahora vemos la ceguera galopante que también padece este sistema.
Francisco Daldes, el hombre condenado, era en aquella época toxicómano. Consiguió rehabilitarse y llevaba cinco años trabajando como obrero de la construcción, incluso habÃa sido ascendido a encargado recientemente. Y ahora llega la llamada de la “Justicia” diciéndole que debe pagar por lo que hizo.
PermÃtanme la recreación de esa “llamada”:
- Soy la Justicia. Buenas noches.
- Buenas noches. Soy Paco.
- ¿Paco? ¿El mismo que delinquió hace 9 años?
- Eh,….. ¿cómo? Bueno….. sÃ, eran otros tiempos…. La droga me hizo hacer cosas de las que estoy muy arrepentido.
- SÃ, vale, la eximente y el atenuante por drogadicción ya se tratarÃan en su momento.
- Ah, no sé…. Ya no me acuerdo… Yo…
- Bueno, a lo que Ãbamos. Le comunico que, de acuerdo a la sentencia dictada en 2004, debe usted pasar por… ¿”el trullo”, lo llaman ustedes?
- Pero, oiga,…
- Nada, no hay “peros” que valgan. Usted es un peligro para la seguridad.
- Pero… eso… fue hace ya muchos años…..
- Es por el bien de la sociedad. Y por el suyo propio, claro. Tenemos que intentar reinsertarle, y qué mejor modo que reeducarle privándole de su libertad… ¿O es que no se ha leÃdo usted el artÃculo 25, apdo.2º, de la Constitución Española?
- Pero… si yo ya estoy rehabilitado. Conseguà desengancharme del “caballo” y ahora tengo un trabajo estable, y una esposa y dos hijos que mantener. No me pueden ustedes hacer esto ahora…
- ¿Rehabilitado? ¿Sin haber pasado por la cárcel? No le creo.
- Joer….! Se lo juro! Si usted me viera ahora. Si… si hablara con mis jefes y con mis vecinos. Si usted viviera por aquà cualquiera podrÃa decirle que he cambiado, que ya no soy ese hombre desesperado por un “chute”. Si usted pasara por aquà verÃa que tengo una familia a la que cuidar y mantener, una familia que también cuida de mÃ. Es lo único bueno que me ha dado la vida…..
- Nada, nada. No me venga usted ahora con lloros ni súplicas. Además, yo no vivo por allà y la verdad, me viene muy mal eso de pasarme a pedir referencias… Asà que lo dicho.
- No…., por favor… escuche…
- Si son sólo dos años. Y, como le dirÃa cualquier abogado, si no se mete en lÃos ni tiene contacto con drogas, mantiene una actitud ejemplar y cuatro cosillas más…, en año y medio está usted fuera, con su familia.
- Oiga, oiga…. escúcheme, por favor…..
- Lo siento. No sé, si hubiera usted estafado mil o dos mil millones de pesetas… Normalmente con esa gente tenemos otro rasero. ¡Pero robar un Belén…! ¡Y encima serÃa Navidad…! No hay nada que hacer. Y no me entretenga más que su caso lleva ya mucho retraso. Buenas noches.
- Pero,….oiga…No….No… No me… ¡¡¡No me hagan esto!!!
- Paco, bajo un momento al……. Paco………. Paco, ¿qué te pasa?
Constitución Española: Art. 25
” 2. Las penas privativas de libertad y las medidas de seguridad estarán orientadas hacia la reeducación y reinserción social… “
Mi comentario personal:
Paco consiguió rehabilitarse. Probablemente gente de su entorno familiar, amigos y la ayuda de colectivos dedicados a esos problemas tuvieron mucho que ver. Mientras, el Estado de Derecho y Bienestar ponÃa en marcha sus mecanismos para el mismo fin.
Ahora, Paco está en la cárcel. Lejos de su hogar, su gente y sus ilusiones. Asà recompensa la oxidada maquinaria judicial a él y a todos los que le ayudaron a reeducarse para la sociedad. ¿Cómo piensan “reinsertarle”?¿Sabrá esa “Justicia” a dónde le han llevado, realmente?